EL FRACASO DEL PROGRAMA DE SALUD SEXUAL DEL DADIS

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Por: Christiam Zabaleta O.

Los jóvenes como yo no la tienen fácil en Cartagena. La pobreza extrema, el pandillismo, la deserción escolar y el embarazo en adolescentes son situaciones, que golpean a mis pares en un contexto social complejo, que le ha robado la oportunidad de soñar y en el peor de los casos  desarrollar un proyecto de vida.

He sido testigo de lo difícil, que resulta para un joven permanecer en el sistema de educación superior –por diversas razones, en las que no me ocuparé en esta columna-; y hay quienes ni siquiera tienen la oportunidad de ingresar a la educación universitaria. Las cifras lo demuestran por ejemplo, según el Observatorio Laboral de Cartagena y Bolívar, al finalizar el 2018 en la ciudad había cerca de 67 mil 400 jóvenes ‘ninis’, lo que representa un 25%. En 2017 también se realizó una encuesta en un foro juvenil y de 350 jóvenes, 245 respondieron que desarrollarían algún proyecto de emprendimiento fuera de la ciudad en los próximos 10 años. Estos datos deben ser una alerta, para analizar en qué estamos fallando como sociedad y de esta manera establecer una ruta, para retener ese capital humano, que piensa fugarse.

Actualmente existen muchas soluciones, para resolver los problemas que tienen a esta ciudad hecha un desastre, pero me pregunto: ¿Cuál es la mirada hacia los más de 300 mil jóvenes, que viven en Cartagena, según el Dane? ¿Cuáles son las políticas implementadas por el Distrito, para auxiliar a esta población? ¿Cómo se explica que en esta ciudad generadora de ingresos provenientes del turismo, el comercio, el sector industrial y portuario, entre otros; no existan las suficientes plazas, que garanticen un empleo digno a miles de jóvenes? ¿Por qué la ciudad le da la espalda a quienes están en los años de la fuerza y el vigor?

Son muchas las interrogantes sobre la situación actual de la juventud, pero me detendré a mencionar solo una de las propuestas, que le han dado tanto “bombo y platillos”, para solucionar los problemas de la ciudad, y me refiero al proyecto de ley, que busca erradicar la pobreza extrema en el 2033 mediante la creación del ‘Fondo Cartagena 500 años’. Considero que todas las soluciones con buenas intenciones son bienvenidas, pero hay que estudiar su viabilidad. En este caso, ¿Qué proponen para reducir la tasa de embarazos en adolescentes, que perpetúan el ciclo de pobreza?

Actualmente, el Departamento Administrativo Distrital de Salud (Dadis) maneja el programa de ‘Sexualidad, Derechos Sexuales y Reproductivos’, sin embargo, los esfuerzos no han sido notorios. En 2017 el programa contaba con un presupuesto de mil 28 millones de pesos, y se registraron 3663 embarazos en adolescentes, un aumento de 20 casos en comparación con el 2016 (3643). A pesar del alza en la taza, en 2018 hubo una reducción en el presupuesto, pues le asignaron 565 millones de pesos al programa; y este año el rubro es de 617 millones de pesos. Lo anterior me lleva a concluir, que el Dadis está fallando en su política de prevención de embarazos en adolescentes, por una parte la reducción drástica al presupuesto, imposibilita impactar en gran medida este problema; y por otra parte, no se erradicará la pobreza si las niñas y adolescentes de nuestra ciudad siguen quedando embarazadas.

Este medio le consultó al Dadis: ¿Cuántos embarazos adolescentes se registraron en 2018? ¿Cuántos colegios han visitado con base en el programa de prevención? ¿A cuántos jóvenes y adolescentes han impactado? Pero nunca hubo una respuesta.

CNC Investiga pudo establecer que en lo que va de este año, la Secretaría General ha contratado a la Fundación Integral para el Desarrollo Social de Colombia (Findesoc), por 75 millones de pesos, para la promoción en salud sexual y prevención de embarazos en adolescentes, que beneficiaría a 572 personas ubicadas en zonas urbanas y rurales en situación de extrema pobreza y vulnerabilidad.

Por último, hay que recordar que el embarazo en adolescentes perpetúa el ciclo de pobreza –debido a que los hijos o hijas de estas madres adolescentes en su mayoría también tienen embarazos tempranos-; el riesgo de morir durante el parto es cuatro veces mayor; los niños de madres menores suelen tener más complicaciones; la tasa de mortalidad infantil es mucho más alta, que en madres adultas; entre otros problemas de salud pública; pero parece que nuestros “políticos” ignoran esta realidad y así quieren acabar con la pobreza, ¿Será que lo lograrán a este ritmo? Amanecerá y veremos, dijo el ciego.

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