1RA. ENTREGA: PROCURADURÍA APRIETA A VARIAS ENTIDADES POR CONTAMINACIÓN DE LA BAHÍA DE CARTAGENA

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Por: Christiam Zabaleta O.

El Ministerio Público calificó a la bahía de Cartagena como ‘un cementerio acuático de contaminantes ambientales’, que pone en riesgo al mismo ecosistema marino, a los habitantes de las comunidades costeras y turistas, por el contacto primario con el agua; esta realidad se conoció luego de investigaciones científicas. Ante este alarmante panorama, hace un año y cinco meses -en octubre de 2017-, la Procuraduría Delegada para Asuntos Ambientales demandó a través de una acción popular al Establecimiento Público Ambiental (Epa), a la Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique (Cardique), a la Alcaldía Mayor del Distrito de Cartagena, a la Dirección General Marítima (Dimar), y a la Corporación de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo de la Industria Naval Marítima y Fluvial (Cotecmar), entre otros; luego de que les requiriera adoptar medidas urgentes, para corregir las afectaciones ambientales y conservar las especies animales y vegetales de la bahía de Cartagena. Según el órgano de control, la solicitud solo fue respondida por el Ministerio de Ambiente y Cotecmar.

PROCURADURÍA: “BAHÍA DE CARTAGENA, UN CEMENTERIO ACUÁTICO DE CONTAMINANTES AMBIENTALES”

La bahía de Cartagena es el principal ecosistema marino de la ciudad. Tiene una superficie de 82 kilómetros cuadrados y 16 metros de profundidad aproximadamente. Cuenta con 52 muelles, 17 de ellos están dedicados al comercio internacional. Sin embargo, presenta un deterioro ambiental, que fue aumentando con el paso de los años, de acuerdo a lo expuesto por la Procuraduría, a pesar de ser considerada como un ecosistema estratégico de interés nacional.

Antes de instaurar la acción popular, la Procuraduría General de la Nación conoce y revisa los resultados de varias investigaciones desarrolladas, por centros científicos, que datan de la afectación ambiental, y afirma que “de acuerdo con estudios recientemente efectuados, por institutos técnicos de investigación, las fuentes y la cantidad de contaminantes, que recibe diariamente la bahía de Cartagena tienden a incrementarse, a punto de poner a este cuerpo de agua al final de su existencia, y que hoy puede considerarse ‘un cementerio acuático de contaminantes ambientales’, lo que pone en riesgo no solamente al ecosistema, sino también a los habitantes y turistas de la región, por el contacto primario con el agua”.

Es así como el Ministerio Público sustenta su llamado de atención en “la gravedad del daño permanente e irreversible a los ecosistemas y recursos hidrobiológicos”, por lo que en septiembre de 2017 emite un requerimiento de carácter urgente solicitando a las entidades competentes la intervención inmediata en el cuerpo de agua, al considerar “esta área como uno de los puntos críticos y más contaminados de la región, debido a la destrucción del ecosistema y las fuentes de subsistencia de las comunidades costeras”. Sin embargo, únicamente el Ministerio de Ambiente y Cotecmar responden la solicitud del órgano de control.

En este contexto de falta de atención al llamado y supuestas omisiones de funciones, por parte de las autoridades competentes de ejercer vigilancia sobre el ecosistema marino fue lo que conllevó a que el ente de control instaurara la acción popular ante el Tribunal Administrativo de Bolívar, para exigir la protección de derechos e intereses colectivos.

BASIC: “CERCA DE 2 MIL TONELADAS DE SEDIMENTOS POR DÍA RECIBE LA BAHÍA DE CARTAGENA”

En julio de 2014, el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (CIID) de Canadá financió el proyecto ‘Basic Cartagena’, liderado por la universidad EAFIT en asocio con la universidad de los Andes, la universidad de Cartagena, la Fundación Hernán Echavarría Olózaga y Cardique.

Este medio tuvo acceso a los resultados de la investigación Basic, que buscaba conocer la calidad ambiental de las aguas y los sedimentos de la bahía de Cartagena, así como el nivel toxicológico de los peces, con el objetivo de construir un modelo de gestión para el sistema costero.

De esta manera se pudo determinar que la bahía de Cartagena recibe directamente del canal del Dique el 30% de la contaminación del río Magdalena. Lo que se traduce, que en los últimos 26 años ha descargado cerca de 52 millones de toneladas de sedimentos.

Otro de los datos que relució es la descarga diaria de sedimentos en la bahía, “cerca de dos mil toneladas, por medio de grandes plumas de turbidez… Estos sedimentos reducen la calidad ambiental de las aguas y afectan los servicios ecosistémicos, que proveen la bahía y las áreas marinas cercanas, tanto para la pesca como para el turismo”, subraya el estudio.

Sumado a las altas descargas de sedimentos, el cuerpo hídrico agoniza por su baja frecuencia de renovación. “Durante la época de vientos, las aguas pueden renovarse entre uno y dos meses; mientras que en el resto del año, requiere entre tres y nueve meses”. Esto se convierte en una limitante dado que la renovación natural no es suficiente, para contrarrestar los altos aportes de contaminación.

PRESENCIA DE METALES PESADOS

Otro de los resultados de Basic fue la presencia de mercurio, cadmio, cromo, cobre y níquel en los sedimentos de la bahía con concentraciones, por encima de los niveles de impacto potencial utilizados por la Agencia para la Administración de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos. Estos metales representan un riesgo, para los organismos marinos y para las poblaciones, que los consumen.

En los análisis efectuados a especies de peces comerciales –pargo, jurel y barbudo- también se halló concentraciones de mercurio, plomo y cromo. Las concentraciones de cromo llegaron a ser hasta dos veces más altas, que las concentraciones límite establecidas por organismos internacionales; en cuanto al mercurio se encontró hasta tres veces más concentrado, de acuerdo con los límites de toxicidad; y hasta ocho veces más altas fueron las concentraciones de plomo teniendo como referencia el límite definido para niños, por la Unión Europea.

Los investigadores comprobaron condiciones de bajo oxígeno, a partir de los cinco metros desde la superficie hasta el fondo de la bahía. La ausencia del no metal se debe al aporte de toneladas diarias de materia orgánica, que provienen del canal del Dique y de las aguas residuales, domésticas e industriales de la zona costera.

La deplorable condición del cuerpo de agua y su fauna marina ha impactado negativamente la pesca artesanal, por lo que la investigación concluye que la acumulación de contaminantes en los tejidos de los peces demuestra “que existen riesgos para la salud humana, y que estos pueden incrementarse debido a que las comunidades costeras lo consumen prácticamente todos los días, incluso varias veces”.

FACTORES CONTAMINANTES

La Procuraduría Delegada para Asuntos Ambientales concluye los fundamentos en los que se basa la demanda de acción popular con una serie de argumentos sobre las actividades y principales factores, que han ocasionado el deterioro ambiental en la bahía de Cartagena.

El órgano de control señala que los vertimientos efectuados por fuentes industriales ubicadas en Mamonal –que concentra el 70% del sector petroquímico de la región- , además de las descargas de residuos oleosos y sólidos de los buques comerciales y las cargas contaminantes provenientes del río Magdalena, que atraviesan el canal del Dique se constituyen en actividades, que incorporan elementos químicos altamente tóxicos, que degradan a gran escala el ecosistema, debido a que “terminan ocasionando la muerte de las formaciones coralinas y contaminando el interior de la bahía”.

CNC Investiga consultó a Cardique sobre las actividades, que han generado impactos negativos en el principal recurso hídrico de la ciudad, debido a los múltiples factores que han incidido, de acuerdo a los señalamientos del Ministerio Público. Cardique denomina a los factores contaminantes como ‘Tensores ambientales en la bahía’, y asegura que los vertimientos ocasionales de hidrocarburos, químicos, residuos líquidos y sólidos, por muelles, agentes marítimos y operadores portuarios; el deterioro e invasión del espacio público; la degradación y fragmentación (tala y quema) del boque natural, las zonas de manglar y biodiversidad; el desguace de embarcaciones a flote y las descargas de aguas sin tratar de lavado de buques; también hacen parte de la lista, que han contribuido a la contaminación del cuerpo de agua.

La autoridad ambiental menciona que dada la complejidad de actividades, que se desarrollan alrededor y al interior de la bahía, que de manera directa e indirecta generan afectaciones no solo al recurso hídrico, sino también a los demás recursos naturales asociados al mismo, como la fauna y la flora, agrega que “el incremento de la movilización de carga y de la oferta de servicios portuarios ha significado una presión ambiental, para la bahía, a lo que se suma la problemática de sedimentación por el aporte del canal del Dique”.

Sin embargo, una de las mayores presiones cesó en el año 2013. Se trata del antiguo emisario submarino, que descargaba el 40% de las aguas residuales domésticas de la ciudad en la bahía, es decir, 60 mil metros cúbicos por día; el 60% restante -90 mil metros cúbicos- lo recibía la Ciénaga de la Virgen. Actualmente las descargas se realizan en el emisario de Punta Canoa y aún permanecen los puntos de vertimientos como medidas de contingencia.

Por último, la Corporación sostiene “que a la fecha no hay descargas de aguas residuales domésticas de la ciudad al interior de la bahía y que de acuerdo a los resultados de monitoreo se evidencian los efectos positivos en relación con la calidad de las aguas en la zona donde anteriormente se realizaban estas descargas”.

ESPERE MAÑANA: EPA Y CARDIQUE EN LA CUERDA FLOJA CON LA PROCURADURÍA.

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